Mariana Torres Viller

 

Wearable art enthusiast

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Vestidos negros que han pasado a la historia y cómo encontrar aquel perfecto para ti

November 4, 2019

Llega el invierno y, con él, las tiendas y los armarios se llenan de vestidos negros, ese gran aliado que te permite ser todas las mujeres que quieres ser

 

Pocas piezas son tan atemporales como el little black dress, un modelo reinterpretado innumerables veces por el imaginario personal  de los grandes diseñadores. Su significado y forma han cambiado intermitentemente desde comienzos del siglo XX y aún resulta un ítem clave en el armario de todas las mujeres.  Ese vestido que va con todo, que te hace sentir sexy, sofisticada, poderosa y segura, probablemente es negro.

 

En 1926, Coco Chanel presentó el Ford: un vestido de crepé de seda negro y mangas largas. Este hacía alusión a una frase irónica de Henry Ford que dice que se puede comprar coches en cualquier color siempre que sean negros. Fue tal el revuelo que ocasionó el vestido que Vogue lo reseñó como “el modelo que todo el mundo usará... un uniforme para toda mujer con gusto.” Resultó un presagio acertado, aunque no enteramente atribuible a Chanel. Primae lanzó su primer vestido negro, el Lagarce, en 1922 y para 1926 ya había vendido un millón de copias. 

 El Ford cambió el significado de un color que, en su momento e incluso hoy, asociamos directamente con el luto, aunque antiguamente, y hasta el siglo XIX, el luto se guardaba con ropajes blancos. En la Edad Media, de hecho, el negro representaba dinero, poder y prestigio, ya que su tinte resultaba muy costoso y se necesitaban grandes cantidades para que la tela cogiera el color. Los jueces y verdugos iban de negro, por lo que también se le asocia con el crimen, y no hay que olvidar que el negro es también el color del fascismo y del anarquismo. Por donde se vea, es un símbolo de poder y peligro.

 

En una escena de Reservoir Dogs (1992), Mr.Pink pregunta por qué no puede cada uno escoger su propio color, a lo que Joe responde: “lo intentamos una vez y no funcionó. El resultado son cuatro tíos peleando por ser Mr. Black.” 

 

Con la llegada de la Revolución Industrial se abarataron los costes de los tintes y el negro fue adoptado por las clases más bajas para esconder las manchas y el sucio de la intensa jornada laboral. A pesar de esto, el negro se mantuvo como símbolo de elegancia y sobriedad entre las clases altas, convirtiéndose en un signo de sofisticación para la mujer moderna. 

 

En los ochenta, la popularidad del minimalismo japonés sacudió a Occidente y convirtió al negro en el color más vanguardista, en contraste con la explosión de color que inundaba la moda mainstream de la década. Rei Kawakubo decía que hay siete tonos de negro, uno para cada mujer. El negro del satén no es el mismo que el negro del terciopelo ni, por supuesto, es el mismo negro que el del lino. El negro es un palimpsesto con capas que oscilan entre la elegancia, el deseo, la sensualidad, el peligro, la opresión, la sobriedad y el poder. 

 En este color se lució Lady Di en la fiesta de Vanity Fair de 1991, su primera aparición pública después de su separación del Príncipe Carlos, la misma noche que este confesaba en televisión su affair con Camila Parker. El vestido de Christina Stambolian pasó a la historia como el “Revenge dress” y expuso ante el mundo una faceta de Diana de Gales nunca antes vista.

 

En un artículo de 1944 publicado por Vogue, se lee: “Diez de cada diez mujeres tienen [un vestido negro] y diez de cada diez quieren otro... es un camaleón de estados de ánimo, tiempos y lugares.” En los años veinte, fue el modelo de Chanel para las flapper; en los sesenta, fue Audrey Hepburn con un modelo de Givenchy en Desayuno con Diamantes; en los noventa, Liz Hurley en un modelo de Versace conocido como “EL Vestido”, un ajustado modelo de cortes laterales sujetados por imperdibles dorados.

 

 

Una mujer puede ser cuantos vestidos negros tenga; todos y cada uno serán ella, una faceta inexplorada. Estas son algunas opciones para que no te quedes sin añadir uno a tu armario este otoño. 

 

 

 

 

 

 

 

Vestido con cintura lazada 

Rotate (239e)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vestido maxi de leopardo en mezcla de seda 

& Other Stories (149e)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vestido camisero efecto piel

Zara (39,95e)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vestido recto de lentejuelas

Mango (49,99e)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vestido largo de punto y cuello alto con perlas

Sandro (245e)

 

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